El béisbol es un deporte fantástico desde cualquier punto de vista. Sus complejas reglas, los desenlaces trepidantes que suelen tener los juegos y su historia fascinante y un poco enigmática, lo convierten en una maravilla que se ha venido perfeccionando en los últimos 3 siglos.

Aunado a todo esto, hay una cuestión peculiar que cautiva a los amantes de esta disciplina: ¿Cómo es que un deporte que tiene sus raíces en Europa terminó siendo tan popular en esta parte del mundo? Quizás sea resultado de los movimientos migratorios, pero lo cierto es que las costas que baña el Mar Caribe viven la pelota de una manera especial, hasta el punto en que ya forma parte de nuestra cultura e historia.

Tanto es el amor por el béisbol en nuestra región, que hace unas décadas creamos una competición que uniera a nuestros países y que trascendiera más allá de cualquier problema que tengamos, podemos decir entonces que la Serie del Caribe nos acercó un poco a nuestros vecinos.

De esta competencia podemos decir muchas cosas, contar muchas historias y narrar un montón de anécdotas, pero hoy vamos a tocar un tema bastante interesante: la rivalidad que de las islas, ese constante enfrentamiento entre República Dominicana y Puerto Rico por ser el rey del Caribe.

Los primeros en picar adelante fueron los Puertorriqueños en 1951, cuando la serie se disputaba en suelo caraqueño y los Cangrejeros de Santurce se consagraron campeones dando inicio a una buena época para el béisbol boricua. Puerto Rico consiguió tres de los siguientes cuatro certámenes caribeños, los Cangrejeros ganaron en el 53, los Criollos de Caguas en el 54 y cerrando un maravilloso quinquenio, los Cangrejeros repitieron en el 55.

Pasaron los años, Cuba consiguió reinar durante un tiempo pero los problemas políticos traspasaron la barrera deportiva y la serie no se jugó durante una década. En 1970 regresa la competición y la edición de 1971 sería crucial en esta historia. Como si de un capricho del destino se tratara, durante este año la serie se jugó en Puerto Rico, el país anfitrión contaba con una buena cantidad de títulos y tenía la dicha de jugar en su tierra. Por otro lado, México se integra al grupo y el certamen contaría con una “cara nueva”. Con una participación perfecta Tigres de Licey, el representante de República Dominicana consigue consagrarse sin perder un solo juego, con un record de 6-0. De esta manera comienza la historia del equipo más ganador de la Serie del Caribe.

Al año siguiente la situación se invierte por completo y el equipo puertorriqueño Leones de Ponce toma venganza y gana el torneo en Santo Domingo, capital de República Dominicana.

Durante los siguientes años, las naciones isleñas se fueron alternando los campeonatos. La predominancia de estas fue tal, que durante la década de los 70 solo dos equipos de los otros países consiguieron quedar campeones (Magallanes en dos ocasiones y Naranjeros de Hermosillo).

La década de los 80 vio a República Dominicana conseguir tres títulos y Puerto Rico dos. Esta etapa fue un poco más pareja y Venezuela tuvo una época dorada en la que consiguió cuatro ediciones.

En 1990 la serie se disputa en Estados Unidos y los Tigres de Licey conquistan el torneo. Este año fue bastante especial, debido a que marcó el inicio de una increíble hegemonía de dominicanos y puertorriqueños. Desde aquel año hasta 2004, solo un equipo perteneciente a otro país pudo levantar el trofeo en dos ocasiones, nos referimos a Tomateros de Culiacán en 1996 y 2002.

En 2013 se cambia el formato y el campeón se decide en una final, también Cuba anuncia que se reintegrara a la competición en el siguiente año. La sede de este año fue la ciudad de Hermosillo en México y República Dominicana como es de costumbre tiene una excelente actuación, queda en primer lugar del grupo, seguido del equipo del país anfitrión y de esta manera se decidieron a los dos primeros participantes de una final de Serie del Caribe. En un partido apasionante los Yaquis de Ciudad Obregón (representantes de México) ganan en el inning número 18 a los Leones del Escogido (representante de República Dominicana).

Este año fue único en la historia de esta rivalidad. El Clásico Mundial de Béisbol se llevaría a cabo por tercera vez y el universo conspiró para que se dieran todas las condiciones que permitieran a nuestros protagonistas verse las caras en la final, y así fue, República Dominicana conseguiría ser campeón del mundo, derrotando a Puerto Rico en la final, con un marcador de 3 a 0.

Culiacán vio coronarse al equipo de Puerto Rico, Criollos de Caguas en la edición del 2017.

Es aquí cuando llegamos a la actualidad, al presente año 2018. Guadalajara fue anfitriona de la competencia y la historia se repitió una vez más, como si estos países no se cansaran de hacer participaciones memorables, los Criollos de Caguas y las Aguilas Cibaeñas (representantes puertorriqueños y dominicanos respectivamente) se midieron en la final. El Estadio Panamericano fue testigo del título número 16 para los boricuas, quienes se impusieron a los de República Dominicana con un marcador de 9 a 5 carreras.

Es increíble cómo estas dos naciones han conseguido tantos campeonatos y galardones en este deporte, además de la gran cantidad de jugadores que exportan a la MLB. Esta historia parece no terminar nunca,  en el momento menos esperado aparecen los protagonistas de esta historia y escriben una nueva página en este gran libro.

Por lo pronto tendremos que esperar al año que viene, en la edición número 70 de la competición caribeña y ver si la hegemonía sigue o nace otra era en nuestro amado deporte.