Los seres humanos vivimos en un planeta de contrastes; mientras algunos países avanzan a pasos agigantados hacia un futuro próspero, otros se encuentran estancados en conflictos políticos, sociales y bélicos, lo que representa una gran dificultad para sus habitantes.

Uno de estos países es Cuba, cuyos habitantes han tenido que ver perplejos cómo el día de mañana se nubla por complejas razones, cuyos orígenes se remontan  varias décadas atrás.

Sin embargo, incluso en medio de todo este problema, aún hay personas que persiguen sus sueños sin miedo y hacen absolutamente todo lo que esté al alcance de sus manos para concretarlos. Por su puesto que triunfar en un deporte tan practicado como el béisbol es una de las metas más frecuentes en los muchachos, y es que día a día miles de niños cubanos saltan al terreno cargados de aspiraciones; no solamente añoran con jugar en la MLB, sino que hay un factor que va más allá, algo fácil de describir pero difícil de entender: el deseo de libertad, de poder vivir tranquilamente y saber que tú mismo te puedes labrar un futuro digno con tus propias manos.

Cienfuegos es una ciudad de dicha isla, tiene unos 170.000 habitantes y está ubicada a unos 245 kilómetros de La Habana. De aquí han salido personas reconocidas en ámbito internacional por diferentes motivos, pero hoy nos centraremos en un niño que nació en 1990, de nombre Yasiel Puig. Vivió una infancia relativamente común, a los 9 años comenzó a jugar béisbol y en este deporte depositó todas sus esperanzas.

Pronto comenzó a ver que su talento le estaba dando frutos, consiguió entrar en la selección de su país en la categoría juvenil y viajó a Canadá a participar en un campeonato mundial. Posteriormente conseguiría entrar en el equipo de su ciudad en el que pudo tener grandes resultados.

Pero había algo en la cabeza de Yasiel que lo atormentaba: la idea de poder jugar en el mejor campeonato del mundo, era su sueño y sabía que para poder lograrlo tendría que escapar de su país de alguna manera u otra. Quería al igual que muchos jóvenes cubanos, poder ser libre, libre para perseguir sus sueños, para triunfar o para poder fracasar habiéndolo intentado un montón de veces, pero al fin y al cabo libre.

En 2011 intentó fugarse en un torneo en los Países Bajos pero no pudo conseguirlo, esto le valió una fuerte sanción deportiva. A pesar de esto, ya se había fijado un objetivo y no se rendiría tan fácilmente.

Aquel intento fue sucedido por varios más, Yasiel necesitaba poder escapar para llegar a la MLB, pero siempre tenía el mismo resultado: ser devuelto a casa a la fuerza.

Sin embargo, 2012 representó una gran oportunidad para él, debido a que en este año por fin consiguió llegar a tierras extranjeras y comenzar su largo trayecto hacia el éxito. Puig llegó a México y comenzó a “mover las piezas” para ser visto por scouts de los mejores equipos del mundo, cosa que consiguió después de mucho contactar a un cazatalentos. Gracias a esto pudo firmar un contrato, los Dodgers se harían con los servicios del jugador por la friolera cifra de 42 millones de dolares.

Durante 2013 estuvo vagando por las categorías inferiores de las Grandes Ligas, estuvo en clase A, pero había algo que no permitía a aquel muchacho sacar su máximo potencial: su carácter inmaduro y poco sensato, este problema está muy arraigado en él y lo ha perseguido por toda su carrera.

Luego de aquellas experiencias en las categorías bajas de su organización, se decide que será enviado a Puerto Rico para que juegue con los Indios de Mayagüez y pueda agarrar algo de experiencia, además de elevar su nivel de juego. Esto fue un caso perdido, Yasiel no solo no mejoró, sino que también tuvo algunos problemas de conducta, esto le hizo volver a Estados Unidos.

En tierras norteamericanas fue enviado al equipo de la clase AA, en donde pudo volver a sentirse bien. Quizás en aquel momento no pasaba por su cabeza aún debutar en la MLB, pero la suerte le sonreiría repentinamente.

Matt Kemp y Carl Crawford se lesionaron y esto hizo que las condiciones fueran propicias para subir al primer equipo. El 3 de aquel mes de junio fue un momento mágico para el cubano, debutó ante los Padres y conectó dos hits en aquel partido. En el siguiente juego conectó dos home runs, en su cuarto partido conectó un grand slam, se veía venir entonces a un gran pelotero.

Sin embargo, la carrera de Puig ha sido algo inestable, en parte por su comportamiento y sus actitudes. Aquel año lo culminó con un average de 319, pero las demás temporadas no han sido tan brillantes.

Esta campaña no ha comenzado de la mejor manera para él, acumula apenas 5 hits en 28 turnos. No obstante, en cualquier momento su característica perseverancia le puede hacer surgir y triunfar de una vez por todas, con el mismo coraje que le permitió abandonar el rumbo incierto que tendría su vida en aquella hermosa pero conflictiva isla del Caribe.