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Estamos viviendo una era en la que el período de atención de las personas es cada vez más corto, en parte gracias a los avances en la tecnología, y en la Major League Baseball están algo preocupados por esto.

Uno de los temas más debatidos en la MLB es la velocidad o el ritmo del juego. Existe la creencia que el béisbol es un deporte muy lento, o muy pausado, y por lo tanto se ha propuesto un número de ideas para acelerar el juego y atraer nuevos fanáticos, pues también se dice que al béisbol le está costando aumentar la popularidad con las generaciones más recientes, en comparación a otros deportes.

Sin embargo, los aficionados tradicionales en su mayoría están en contra de casi todas las ideas que se han conversado para acortar la duración de los juegos, pues dicen que sería atentar contra la esencia del deporte.

Desde que existe el béisbol profesional, la experiencia del fanático en el estadio es muy distinta en comparación a otros deportes. Muchos seguidores del “deporte rey” coinciden en que ir al estadio a ver un juego implica mucho más que solo ver el encuentro.

En los Estados Unidos hay una costumbre llamada “tailgating,” que consiste en llegar al estadio horas antes del primer picheo y disfrutar varias actividades en el estacionamiento, como cocinar hamburguesas, competir en juegos entre amigos, etc. para posteriormente entrar al estadio. Generalmente, esto se hace en los juegos de fin de semana, y quienes practican el “tailgating” viven la experiencia del juego durante casi todo el día.

Otros aficionados entran a las tribunas horas antes del inicio del juego para tratar de conseguir autógrafos, o ver la práctica de bateo. Se podría decir que al verdadero aficionado al béisbol le agrada que los juegos duren bastante, pues le puede sacar más provecho a su visita al parque de pelota.

Sin embargo, pareciera que la MLB se está enfocando más en atraer nuevas audiencias en lugar de complacer a sus seguidores tradicionales, ya que a pesar de obtener comentarios negativos en su mayoría con respecto a los métodos para acelerar el juego, han ido implementado algunas nuevas normas.

La primera medida se tomó hace un par de años cuando se instaló en los estadios el reloj de dos minutos que empieza a correr en el último out de una entrada y al agotarse el tiempo ya el bateador del siguiente inning debe estar en el box, y el lanzador debe estar ejecutando un picheo.

Esta regla no causó gran controversia ya que dos minutos es suficiente tiempo para que los jugadores regresen a sus posiciones y el pitcher pueda hacer sus ocho lanzamientos de calentamiento.

Luego, en la actual temporada se introdujo una regla que limita las visitas al montículo a seis por cada nueve innings, con ciertas excepciones, y con una visita adicional por cada inning extra. Ante el anuncio de esta nueva norma, muchos jugadores y coaches expresaron su descontento, entre ellos el venezolano Wilson Contreras, quien dijo que retará la normativa pues dice que prefiere asumir la “penalidad” en vez de sacrificar la comunicación con sus lanzadores.

Antes de proponer esta nueva regla, se habló de utilizar un temporizador que limita el tiempo que un lanzador se puede demorar entre picheos. Este “reloj” se introdujo en la Arizona Fall League en 2014 y se ha estado utilizando en Ligas Menores con la intención de experimentar y perfeccionarlo antes de llevarlo a Grandes Ligas.

En Ligas Menores, los lanzadores deben tardarse 20 segundos o menos para hacer un lanzamiento, de lo contrario, se le castiga agregando una bola a la cuenta. Al mismo tiempo, si el bateador se sale del box cinco segundos antes de finalizar el reloj, se le otorga un strike. Se suponía que el reloj de picheo entraría en vigencia este año, junto con las limitaciones de visitas a la lomita, pero al final no fue implementada pues todavía está en discusión.

En el Spring Training se rumoraba que los Diamondbacks de Arizona traerían de vuelta el carrito del bullpen que se utilizaba en los 80s para llevar a los lanzadores desde el bullpen al montículo, pero tampoco se ha oficializado su regreso.

Algunas personas también piensan que en Grandes Ligas el béisbol no se juega a máxima intensidad, y en esto puede que tengan algo de razón. Muchos peloteros coinciden en que la temporada regular es demasiado larga. Un jugador regular de posición debe jugar casi todos los días durante seis meses, y a eso se le suma los viajes, trasnochos, etc., por lo cual es entendible que un bateador no corra a primera con todas sus fuerzas en un roletazo el 100% de las veces.

Quizá esto también haga que el béisbol parezca más lento de lo que es en realidad. Habría que evaluar si la opción de reducir la temporada de Grandes Ligas es viable. Tal vez de ser la temporada más corta, los jugadores se fatigarían menos, y cada juego tendría más valor, además que se evitarían los juegos con frío extremo, considerando que la mayoría de los estadios de MLB son abiertos.

En el Caribe la mayoría de las ligas juegan entre tres y cuatro meses, y allí el béisbol se juega con una intensidad muy alta, por supuesto tomando en cuenta otros factores, pero se sabe que con menos juegos en el calendario es necesario tener buenos arranques, y tanto los coaches como los peloteros lo saben, por lo que la energía del juego es muy alta.

Cuéntanos tu opinión ¿Piensas que hay que modificar el béisbol para acelerarlo?

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