Había un extraño ambiente en la escuela de béisbol, muchas personas de la empresa que queda al lado nos visitaban, era casi las dos de la tarde y la práctica debía comenzar.

Todo el mundo estaba atento porque algo pasaba, no se que, pero algo iba a suceder, al menos eso era lo que sentíamos la mayoría de los que estábamos allí.

De repente ha llegado un carro, una camioneta tipo Van para ser mas exacto y desde la misma comenzaron a descender una serie de señores que irrumpían en el estacionamiento del recinto.

Se escucho la voz del entrenador decir: Muchachos hoy no habrá práctica, en ves de eso vamos a compartir con algunos peloteros del Magallanes que hoy nos honran con su presencia”.

Todo el mundo corrió hacia la camioneta para ver quienes descendían, Nelson Rood, un campo corto que no era una estrella, pero era el regular del equipo para ese momento y dizque había venido a realizar el mismo trabajo que realizara un año antes Alfredo Pedrique; fue el primero en aparecer ante nuestros sorprendidos ojos, pues solo a través de la magia de la TV conocíamos a estos peloteros.

Seguidamente aparece en escena Mike Anderson, un zurdo que aparte de su buen desempeño en Venezuela -dejo marca de 16 ganados y 10 perdidos con una efectividad de 2.14 en 256 entradas lanzadas- siempre entrenaba en un campo abandonado frente al hotel en donde se hospedaba, con el transcurrir de los años se convirtió ese terreno en unos de los mas activos de la ciudad, albergando una escuela de béisbol menor y una de las ligas de softbol de mayor popularidad de la ciudad.

Mike decía al momento de bajar de la camioneta, helow… ¿Como están?  Era notorio que le gustaba hablar español, de repente uno de los muchachos se le atraviesa y no se de donde saco un examen de inglés de bachillerato con una calificación de 20 puntos y se la puso prácticamente en la cara al zurdo norteamericano.

Nadie sabe lo que le dijo Mike, pero al joven solo se le escucho decir, Es que estos gringos que trae el Magallanes son tan malos, que ni hablar inglés saben”

Otro zurdo se deja ver por los casi doscientos muchachos de la escuela de béisbol, y es el outfielder Benny Distefano quien apenas durante unos diez minutos firmó algunos autógrafos hasta que se sintió agobiado y se abrió paso entre la joven multitud para esconderse y no aparecer más, sino hasta el momento de la partida, fue para muchos de nosotros una gran decepción pero así son las cosas del béisbol.

Súbitamente el zurdo californiano  Chris Green, lanza un estruendoso saludo en un español un tanto atropellado, ¿Cómo estar  tu compadrrreee?

Todo el mundo soltó la gran carcajada!  ja.ja.ja  y de repente se le oyó a alguien  decir, Ah malaya, ojalá  así de espontáneo fueras para lanzar strikes” como siempre el publico valenciano duro con sus atletas, Green lanzo con el Magallanes en dos temporadas en las cuales dejo registro de 5 victorias y 7 derrotas con 18 salvados y una excelente efectividad de 2.07 carreras permitidas por cada 9 entradas lanzadas.

Dentro del dogout  por  la tercera base había un tumulto, cada uno de los muchachos querían entrar allí, y los que salían desbordaban de alegría al comentar, Este si que va a llegar a Grandes Ligas,  firmo autógrafos a todos los muchachos

Joe Orsulak estuvo sentado durante  no se cuanto tiempo y hasta que no firmo el último autógrafo no se levanto del banco del dugout, era una pequeña muestra de la clase de persona que es, a sus 21 años ya estaba consciente de lo que él como pelotero representaba para los niños  que lo admiraban, en aquel equipo que a mediados de los ochenta atravesaba una de sus peores crisis deportiva.

De él se supo que tuvo una larga carrera en la Mayores, durante 14 temporadas en el mejor béisbol del mundo jugó para los Piratas de Pittsburg, Orioles de Baltimore, Mets de Nueva York, Marlins de la Florida y Expos de Montreal.

Por  cierto, el año en que los Marlins de Florida conquistaron su primera Serie Mundial en 1997, Orsulak fue cambiado hacia los Expos de Montreal por dos jóvenes peloteros, estos eran: Cliff Floyd y Dustin Hermanson, esto sucedió unos días antes de comenzar la temporada.

Son las 4 de la tarde y la práctica ha terminado, bueno más bien la visita de los peloteros, aunque hoy aprendí más de la vida que de béisbol…pero es que el béisbol es la vida misma.