@gonzotovar

Magallanes recibía a los Cardenales  a partir de las 5:30 de la tarde era un juego que parecía de fin de semana,  la proximidad de las fechas navideñas producen ese aroma en todos lados y en todas las facetas que envuelven la pelota venezolana.

Ese día lanzaba el zurdo Johan Santana, aún no había llegado al cénit  de su popularidad, eso llegaría pocos años después.

Como la navidad estaba la vuelta de la esquina, más bien a pocas horas, mis compañeros de trabajo decidieron tomas el día libre para trasladarse a sus hogares ya que los mismos estaban ubicados lejos de la ciudad de Valencia.

Sin embargo en mi mente no cabía eso, pues parte de mi trabajo era asistir a los juegos de béisbol del equipo del Cabriales  y me pareció ilógico dejar de cumplir mis obligaciones por causas injustificadas. De hecho me gustaban los extrainings, simplemente más beisbol.

Dadas las circunstancias tomé los equipos (cámara, micrófono y trípode) y me trasladé al José Bernardo Pérez pues debía cumplir con mi obligación.

Con mi poca experiencia manejando una cámara de video me dispuse a grabar lo que pudiera porque en el béisbol una nunca sabes cuándo podría pasar algo interesante.

El primer bateador del juego fue Miguel Cairo quien conectó hit al jardín central, un roletazo que casi le da al lanzador.

Como pude lo grabé, siguiendo el recorrido de la pelota y terminando la toma con el corredor posesionado de la primera base. Parecía un mal augurio que el primer bateador  del juego conectara de hit.

Y pensé bueno sino conectan más imparables al menos ya tengo el único hit de Cardenales grabado en la cinta de la cámara-

El juego transcurrió y sentía que ya había cumplido con mi trabajo, total era yo solo frente a las circunstancias  pre-navideñas. Por lo que ya para la tercera entrada ya había dejado de grabar cada lanzamiento.

Ocho entradas lanzó Johan Santana y tan solo permitió un hit, el de Cairo en los albores del juego y aunque me pareció que podía lanzar la novena entrada pero no fue así.

Para el noveno acto  fue anunciado Rubén Quevedo quién se estaba preparando para entrar en acción y había comenzado a trabajar  como relevista mientras su brazo se ponía a tono para su rol de abridor. Así que tomé la olvidada cámara y me preparé para registrar en video el cierre de esa jornada histórica.

Fue rápido y lo grabe todo desde mi poca pericia para manejar una cámara de video. Lo cual me llenó de una doble  satisfacción puesto que había grabado el único imparable del juego y había estado en una jornada histórica: un blanqueo combinado con tan solo un hit  permitido y otra cosa no menos importante, había cumplido con mi trabajo.

Años después, al zurdo de Tovar si lo dejaron salir para el noveno inning  y esta vez  pudo completar la hazaña.

Advertisement