Se cuentan unas 70 las ocasiones en las que un lanzador pierde esta joya del picheo tratando de sacar el out 27

@tonyfloresbbc

La gloria de un lanzador está en llevarse el triunfo de ese juego importante, el que saca al equipo de una seguidilla de derrotas, el que otorga el primer lugar o el que conquista el título, pero en lo personal nada como lograr un no hit no run.

Cerca de 260 lanzadores se han repartido los más de 300 juegos sin imparables que se han lanzado en las mayores. Pero existe otro grupo de serpentineros que por ciertas particularidades se quedaron a las puertas de la gloria y otros en los alrededores de repetir su hazaña.

Tal vez el más icónico de los lanzadores que no han podido entrar a la lista de los pitcher con un no hit no run sea el zurdo Harvey Haddix, quien lanzó 12 entradas perfectas, pero en el inning 13 perdió el juego perfecto, el no hit no run y el encuentro.

Es que en ocasiones los nueve innings no son suficientes para alcanzar la meta. Earl Moore, Jim Scott, Mark Gardner, Pedro Martínez y Rich Hill, lograron mantenerse sin permitir hit por nueve capítulos, pero el primer bateador de la décima entrada le arruinó la faena.

Jim Maloney fue más lejos, cuando el 14 de junio mantuvo sin hit a los Mets de Nueva York por diez innings, antes que Johnny Lewis abriera el episodio 11 con un jonrón.

Catorce lanzadores han perdido su no hit no run en entradas adicionales, solo porque su equipo no aportó la ofensiva suficiente para apoyar la gran labor que ellos estaban desarrollando.

En otras oportunidades parece que los nueve innings son demasiados para mantener una hazaña como esta. Se cuentan unas 70 las ocasiones en las que un lanzador pierde esta joya del picheo tratando de sacar el out 27, es decir luego de 8 innings y dos tercios sin permitir imparables se acaba la magia.

El diestro Dave Stieb lleva la batuta con tres decepciones de este tipo. Las dos primeras, en 1988, ocurrieron en salidas consecutivas, mientras que la tercera fue al año siguiente y en ese momento había retirado 26 bateadores en fila, iba perfecto hasta que el panameño Roberto Kelly le conectó un doble.

El 2 de septiembre de 1990, el béisbol permitió que Stieb entrara a la lista con un juego sin hit ante Indios de Cleveland, fue el primer no hit no run en la historia de los Azulejos de Toronto y hasta 2019 no se ha repetido.

El zurdo, de los Rojos de Cincinnati, Tom Browning lanzó un juego perfecto ante los Dodgers de los Angeles el 16 de septiembre de 1988. Browning estuvo a punto de convertirse en el primer lanzador con dos actuaciones perfecta en las mayores cuando el 4 de julio de 1989 retiró a los primeros 24 bateadores de Phillis Filadelfia que enfrentó, pero abriendo el noveno fue recibido con doble de Dicky Thon, y luego de un out un sencillo Steve Jeltz le quitó el blanqueo.

Mike Mussina también sufrió las calamidades de perder un juego perfecto en el noveno episodio. El 30 de mayo de 1997, lanzando para Orioles de Baltimore ante Indios de Cleveland, se mantuvo perfecto por ocho entradas y un tercio, el bateador 26 el receptor boricua Sandy Alomar lo despertó de su sueño de Gloria con un sencillo.

El 2 de septiembre de 2001, Mussina estaba lanzando para los Yankees de Nueva York y mantuvo a los Medias Rojas a raya ocho innings y dos tercios, el bateador emergente Carl Everett, en cuenta de dos strike, conectó sencillo y todo se derrumbó por segunda vez en su carrera. Mike Mussina nunca no pudo entrar a la lista del no hit, en una carrera que lo llevó al Salón de la Fama en 2019.

La frustración de un lanzador por recibir el imparable que arruine su juego sin hit debe ser tremenda, pero es inimaginable lo que se debe sentir perder un no hit no run sin recibir imparable alguno.

El 21 de julio de 1970 el lanzador de Padres de San Diegos Clay Kirby no permitió imparables en ocho innings, pero sin hit los Mets le anotaron una en el primer episodio. Con el juego complicado, bateando su equipo en el octavo con dos outs, el mánager Preston Gómez envió a un bateador en su lugar, el emergente Clarence Gaston recibió ponche para el tercer out.

El relevista de Padres de San Diego Jack Baldschun permitió tres sencillos y dos carreras, los Padres perdieron tres por cero. El mánager Gómez declaró que hay que ganar los juegos y si se le presentaba una situación similar lo volvería a hacer.

El 4 de septiembre de 1974 Don Wilson de Astrosde Houston, tenía sin hit a Rojos de  Cincinnati, pero perdía dos carreras por una y su mánager era Preston Gómez.

Wilson era el primer bateador en la parte baja del octavo y Gómez repitió la estrategia. Trajo a batear a Tommy Helms, quien falló con un roletazo, Los Rojos mantuvieron la pizarra y ganaron el juego.

Pero si de malos momentos se trata hay que recordar al derecho venezolano Armando Galarraga, quien el 2 de junio de 2010 lanzó por Tigres de Detroit ante Indios de Cleveland un blanqueo inolvidable.

Galarraga retiró a los primeros 26 hombres que enfrentó, Jason Donald bateó un manso roletazo pero le puso bastante en su carrera a primera base, la jugada fue cerrada y el árbitro Jim Joyce cantó quieto.

La repetición mostró el error del auxiliar, pero ya estaba decretado, el propio Joyce reconoció públicamente su equivocación, pero no había nada que hacer.

Y nada se hizo, Galarraga aparece registrado con el juego casi perfecto más raro de la historia de las mayores, pero eso no compensa el ser sacado de la lista de quienes tienen en su haber un juego sin hit ni carrera.